La semana pasada, Belém (Brasil) fue el epicentro de la lucha global contra el cambio climático. La COP30, la 30.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ha reunido a 195 países en un momento crítico: el mundo ya ha superado por primera vez el umbral de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales, y los científicos alertan de que el overshoot —una superación temporal de este límite— es inevitable. Aun así, cada décima de grado cuenta, y la urgencia de acelerar la acción climática es mayor que nunca.
Principales avances: adaptación y financiación
Uno de los resultados más destacados es el compromiso de triplicar la financiación para la adaptación antes de 2035. Esta medida busca reforzar la resiliencia de las comunidades más vulnerables frente a fenómenos extremos como sequías, inundaciones y huracanes, que ya son una realidad. Actualmente, la brecha es enorme: los países en desarrollo necesitan unos 310.000 millones de dólares anuales para adaptarse, pero solo reciben una fracción de esa cantidad.
Para hacer seguimiento del progreso, se ha aprobado un conjunto de 59 indicadores globales de adaptación, que permitirán medir el impacto en sectores clave como agua, salud, ecosistemas e infraestructuras. Este es un hito importante para pasar de las declaraciones a la implementación efectiva.
Justicia climática y transición energética
La COP30 también ha dado un paso adelante en materia de justicia climática con la creación del Belém Action Mechanism (BAM), un instrumento para garantizar una transición energética justa. El objetivo es que el paso de los combustibles fósiles a las energías limpias no deje atrás a trabajadores ni a comunidades vulnerables. El mecanismo incluye cooperación internacional, asistencia técnica y financiación basada en subvenciones, con un fuerte enfoque en derechos laborales y participación indígena.
En este sentido, la COP30 ha sido histórica por el protagonismo de los pueblos indígenas. Más de 900 representantes acreditados han defendido la demarcación de territorios y la protección de los bosques, recordando que custodian el 80 % de la biodiversidad terrestre pero reciben menos del 1 % de los fondos climáticos globales.
La sombra de los combustibles fósiles
A pesar de estos avances, la gran asignatura pendiente continúa siendo la reducción de los combustibles fósiles. Aunque más de 80 países reclamaban una hoja de ruta vinculante para eliminar carbón, petróleo y gas, el texto final no incluye ningún compromiso legal. La presidencia brasileña ha anunciado que impulsará dos mapas voluntarios fuera del marco formal de la ONU: uno para revertir la deforestación y otro para avanzar hacia el fin de los fósiles, pero sin carácter obligatorio.
Este vacío es preocupante, ya que la ciencia es clara: para mantener el calentamiento por debajo de los 2 °C y limitarlo a 1,5 °C, hay que reducir las emisiones un 60 % antes de 2035. Las promesas actuales solo conseguirían una reducción del 10 %, lo que nos aboca a un escenario de riesgos irreversibles para ecosistemas como la Amazonia o los arrecifes de coral.
Nuevas iniciativas para acelerar la acción
Para contrarrestar la lentitud en la implementación, se ha lanzado el Global Implementation Accelerator y la Belém Mission to 1.5 °C, iniciativas voluntarias que buscan movilizar inversiones y apoyar a los países en el despliegue de sus planes climáticos. También se ha acordado celebrar diálogos anuales sobre medidas comerciales unilaterales, como los aranceles climáticos, para evitar que se conviertan en discriminatorias.
En resumen: la COP30 ha reforzado la financiación para la adaptación, ha creado mecanismos para una transición justa y ha dado más voz a los pueblos indígenas. Pero sin un compromiso firme para eliminar los combustibles fósiles, la lucha contra el cambio climático continúa siendo insuficiente. En auma compartimos esta visión: la sostenibilidad no es una opción, es una responsabilidad. Cada proyecto es una oportunidad para innovar y construir un planeta más verde y resiliente. El tiempo de actuar es ahora.